viernes, 26 de octubre de 2012


Capítulo 2: Preguntas sin respuestas.
Por la tarde vinieron mis padres a verme. Estuvieron a punto de llorar por verme en el hospital sin saber que me pasa.
-¡Hija mía, me has dado un buen susto! ¿Estas bien?
-Si, estoy bien. No te preocupes.
-Casi me da un infarto cuando me llamaron los del hospital-Dijo mi padre, con lagrimas en los ojos mientras me abrazaba
Le di un gran beso a mi madre, sabiendo que estaba bien. No podía dormir bien por las noches. Me parezco a mi madre, ella escucha a los espíritus, pero no puede verlos, por eso no puede dormir.
Mi padre no sabe mi don, creo que puedo llamarlo así. Tampoco sabe lo de mi madre.
-Mamá, ¿Ya duermes mejor?- Le dije preocupada.
-Si cariño, ya duermo bien- Me respondió con una gran sonrisa.
Mi padre salió a la calle para fumarse un cigarro.
Era mi oportunidad para preguntarle lo del sueño, y la niña sin rostro.
-¿Puedo preguntarte algo?
-Cariño, claro que puedes.
-Estos días tuve un sueño muy extraño, y en él apareció una niña sin rostro, de unos 8 años. ¿Sabes quien puede ser?
Se quedó sin habla y miró hacia la ventana.
-¿Puedes contestarme?
-Cariño... ¿Puedes decirme qué más salía en tu sueño?
-Esa niña señalaba al sótano de casa, luego al viejo mueble del abuelo y me dijo que... que se llamaba Virginia...
-Tu hermana...- ijo con la cabeza bajada- Era tu hermana...
-Cómo...lo sabes?
No me respondió, sacó su pañuelo del olsillo y se puso a llorar.
Virginia es... bueno, era, mi hermana. No me hablaron de ella, nunca. Ya tengo una pregunta contestada. ¿ Por qué señala al sótano? ¿Por qué no tiene rostro? ¿Por qué nunca me dijeron algo sobre ella?
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Me dieron el alta dos días después de que vinieran mis padres. Los llamé para que me llevaran a casa, pero solo vino mi padre. Ella seguirá sorprendida por lo que le dije el otro día, lo de Virginia.
-Papá, ¿Puedo preguntarte algo?
-Claro, dime.
-¿Mamá y tú intentasteis tener más hijos?
-¿A qué viene esa pregunta?- Me preguntó extrañado
-Solo es... curiosidad- Le dije con una gran sonrisa-
-Te lo contaré, ya eres bastante mayor.
-Papá, ya tengo 22 años.
-Pues mira, cuando nos casamos tu madre ya estaba embarazada... de tu hermana mayor
-Pero... yo no tengo  ninguna hermana mayor...- Mentí.-¿Le pasó algo?
Hubo un gran silencio, también podría decir que incluso era incómodo, En el asiento de atrás del coche poco a poco se formaba una silueta. Primero se formó un gran lazo, no necesitaba más pistas, es Virginia.
Empezó a hablar, o mas bien a susurrar.
-Papá... ¿Por qué? Yo te quería... te quería más que a nadie...-Después de terminar la frase, desapareció.
En el lugar donde ella se sentó, apareció una caja de cerillas y un bote de gasolina.
Un rato más tarde, me respondió mi padre.
-Murió...- Dijo a punto de llorar.
-¿Sabes por qué murió?
-Andrea, basta de preguntas, no estoy ahora mismo para responderlas- Casi me gritó.
¿Por qué razón? ¿Él tiene algo que ver con su muerte? ¿Qué significa el bote de gasolina y las cerillas?

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